12
Feb
Endodoncia

¿En qué consiste una endodoncia?

La endodoncia es un tratamiento odontológico consistente en eliminar los tejidos dañados del interior del diente y rellenar los conductos radiculares con una sustancia que evite que permanezcan los gérmenes en su interior.

La endodoncia se realiza cuando el nervio del diente está inflamado a causa de una caries o una infección. El objetivo de la endodoncia es tratar de reconstruir la pieza dental y evitar su pérdida.

¿Cuándo es necesaria una endodoncia?

Si tienes una caries muy profunda y desarrollada, es posible que haya llegado al interior de la pieza dental y necesites una endodoncia.

Cuando la pulpa de un diente se ha infectado, se inflama y no puede repararse por sí misma. Al entrar la pulpa en contacto con bacterias procedentes de la caries, puede infectar el interior del diente y llegar a propagarse hasta la punta de la raíz.

Los síntomas para saber si necesitamos una endodoncia varían desde pequeñas molestias hasta un dolor intenso y prolongado, con sensibilidad ante el calor o el frío. En ocasiones, no hay ningún síntoma y el paciente no siente dolor, por eso es importante acudir a la clínica dental y realizar revisiones periódicas.

¿Es la endodoncia un tratamiento doloroso?

La endodoncia se realiza siempre bajo anestesia local, por lo tanto, no es un tratamiento doloroso. Puede producir incomodidad debido a que es un procedimiento largo, de al menos una hora y puede dejar dolor muscular en la boca.

Después de la endodoncia, es habitual sentir dolor en la pieza tratada y en la encía que la rodea al pasarse el efecto de la anestesia. Esto es debido a que el ligamento que envuelve la raíz del diente se inflama durante el tratamiento. Este dolor se puede calmar con antiinflamatorios y desaparecerá unos días después.

¿Qué cuidados especiales debo tener después de una endodoncia?

Inmediatamente después del tratamiento, es recomendable no ingerir alimentos durante al menos 3 horas, hasta que desaparezca completamente el efecto de la anestesia.

Mientras la rehabilitación sea temporal hasta que se restaure de forma definitiva con una corona, es importante evitar masticar con el diente tratado e intentar hacerlo por el otro lado. Asimismo, hay que tener cuidado al utilizar el diente tratado.

Una vez realizada la reconstrucción definitiva, no requiere ningún cuidado especial y deberá cepillarse igual que el resto de los dientes.

¿Y si la endodoncia no funciona?

En ocasiones, el acceso a los conductos radiculares son complejos y el dentista puede tener problemas para sellar bien todas las ramificaciones. En estos casos, podemos decir que la endodoncia no ha conseguido su objetivo.

Cuando la endodoncia no ha funcionado, podemos intentar salvar la pieza con una reendodoncia, con una apicectomía o con la extracción de la pieza dental. Si finalmente se extrae la pieza, lo más probable es que necesitemos un implante.

¿Endodoncia o implante?

Ante un diente con pronóstico reservado hay que decidir si es posible mantener el diente o es mejor extraerlo y colocar un implante en su lugar. Las estadísticas muestran un porcentaje de éxito parecido entre un tratamiento de endodoncia y uno de implantes. La decisión debe estar basada siempre en el interés del paciente.

Actualmente hay una tendencia a extraer dientes que podrían haberse salvado con una endodoncia. Sin embargo, aunque Los tratamientos implantológicos y endodóncicos tienen sendas ventajas e inconvenientes, debería darse prioridad a los tratamientos en los que se puede mantener el implante natural evitando su reemplazo.

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