24
Ene
Bruxismo

5 claves sobre el bruxismo

El bruxismo es un hábito muy frecuente y del que no somos conscientes que puede afectar al desgaste de nuestros dientes y perjudicar seriamente a nuestra salud bucodental. A continuación, te damos todas las claves sobre esta patología.

  1. ¿En qué consiste el bruxismo?

El bruxismo es un hábito que realizamos inconscientemente que consiste en rechinar o apretar los dientes de manera involuntaria. Esta práctica instintiva es perjudicial para nuestra dentadura y puede llegar a afectar también a los músculos y articulaciones mandibulares.

El bruxismo infantil es más frecuente que el bruxismo en adultos, predominando en los niños entre seis y diez años de edad. En estos casos, es menos preocupante porque coincide con la caída de los dientes de leche y puede tratarse de un episodio transitorio. Sin embargo, si este hábito se mantiene es importante acudir a un odontólogo.

La mayoría de las personas que tienen bruxismo dental suelen realizar este hábito por la noche mientras duermen, pero también es posible que el bruxismo se produzca durante el día. El bruxismo diurno es más fácil de prevenir, ya que el mismo paciente puede darse cuenta y tratar de no apretar los dientes, mientras que el bruxismo nocturno requiere otro tipo de tratamiento.

  1. Síntomas del bruxismo

Aunque los pacientes no suelen ser conscientes de padecer bruxismo, hay una serie de síntomas que pueden identificar este trastorno parafuncional.

Uno de los síntomas que pueden notar las personas que padecen bruxismo es el dolor en la mandíbula y los músculos faciales, así como dolor de cabeza y oídos, aunque estos síntomas no siempre se presentan.

El desgaste de los dientes producido por el bruxismo también puede dar lugar a sensibilidad dental, tanto al frío como al calor. El insomnio o los despertares nocturnos también pueden estar causados por el bruxismo.

En el caso de presentar alguno de estos síntomas, es importante hacer una visita al dentista, que podrá diagnosticar si están relacionados con el bruxismo.

  1. Causas del bruxismo

El bruxismo puede ser de dos tipos: primario o secundario. El bruxismo primario es aquel que se considera idiopático o sin causa aparente; sin embargo, el bruxismo secundario suele estar relacionado con otros trastornos.

Una de las principales causas del bruxismo es el estrés y la ansiedad. Un trasfondo psicológico o emocional puede ser el desencadenante de esta patología.

Otra causa del bruxismo puede ser el abuso de sustancias como la cafeína, el alcohol, el tabaco u otras drogas.

El bruxismo nocturno también puede ocasionarse debido a diferentes trastornos del sueño relacionados con alteraciones neuronales, como la apnea del sueño o el sonambulismo.

  1. Consecuencias del bruxismo

El bruxismo provoca que los dientes se desgasten facilitando la aparición de caries dentales y sensibilidad. Con el tiempo, este desgaste puede incluso romper los dientes o deformar la mandíbula, requiriendo tratamientos ortodóncicos.

Las encías también sufren las consecuencias del bruxismo, llegando a inflamarse y causar que los dientes se muevan. Además, este hábito puede causar privación del sueño.

Una de las consecuencias más graves del bruxismo es el trastorno de la articulación temporomandibular, que puede causar dolores de cabeza, oído o cuello, dificultad para masticar e incluso para hablar.

  1. Prevención y tratamiento del bruxismo

El primer paso para prevenir el bruxismo es visitar al odontólogo. El doctor podrá evaluar el caso y realizar un diagnóstico correcto de las causas que originan esta patología y así poder tomar las medidas necesarias para corregirla.

Si el bruxismo se produce durante el día, el paciente puede tratar de controlarlo recordando que no debe apretar o rechinar los dientes. En el caso de sufrir bruxismo por estrés o ansiedad, se recomiendan terapias relajantes como el yoga, el ejercicio al aire libre o unas vacaciones.

Sin embargo, es frecuente que el bruxismo sea primario y no tenga una causa concreta, o bien, se produzca por causas como trastornos del sueño y el paciente no pueda hacer nada por sí mismo para prevenirlo. En esos casos, el odontólogo deberá realizar un tratamiento.

El tratamiento más habitual para el bruxismo es utilizar una férula de descarga. La férula dental es una protección de resina o de plástico que se hace a la medida de la dentadura del paciente para que se adapte a ella, impidiendo que pueda apretar los dientes.

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